Cómo no tirar la toalla en momentos difíciles y salir fortalecida

No desfallezcas.

Tirar del carro a veces puede ser cansado.

Como dicen los ingleses, “where there is a Will, there is a way”, algo así como que “donde hay una voluntad, hay un camino”.

  1. Vete aclarándote sobre lo que quieres, adónde quieres llegar, sin grandes objetivos paralizantes, algo formulado de manera sencilla y concreta que se convierta en tu faro y el por qué “ilusionante”, que te ayude a avanzar.
  2. Considera el corto, medio y largo plazo y ten muuuucha paciencia
  3. Vete tomando acciones que puedan contribuir al cambio deseado, no tienen por qué ser perfectas, no le des mil vueltas, nunca tendrás la seguridad absoluta de nada.
  4. No te compares con los demás, cada uno tiene su ritmo y su historia de vida que le ha llevado hasta el momento actual. Si quieres un cambio perdurable, tiene que venir de tu interior, no ser una copia barata de otr@s.
  5. Sé realista con la situación, respeta los tempos, hay cosas que simplemente no pueden darse de inmediato.
  6. Nutre con mucha ilusión y amor tus proyectos, tanto personales como profesionales. Siéntelos en tu corazón, déjalos crecer como una pequeña semilla y disfruta de cada paso, tanto si es hacia delante como “aparentemente” hacia atrás (ya sabes eso de que a veces reculamos para coger más fuerza).
  7. Escucha a tu cuerpo, ¿qué te va diciendo sobre el proceso, sobre el camino? ¿qué emociones sientes? Lo ideal es que tu cuerpo, tu mente y tu corazón vayan a una.
  8. Suelta el control, pon una intención, una dirección, pero déjalo en manos de la vida. Te irá guiando.

…y, sobre todo, disfruta del camino con entusiasmo (sé que es un lugar común, pero realmente ¿de qué se trata la vida?, de eso, ¿no?), disfruta de todo lo que te trae, de cada aprendizaje, de cada persona que te encuentras, de cada oportunidad que se abre, de todo lo que descubres sobre ti, en momentos difíciles tiramos de donde no hay… y esto nos permite dar lo mejor de nosotr@s mism@s.

Y felicítate por todo lo recorrido, el camino se hace a pasitos y ya sabes eso de que después de un día de tormenta siempre sale el sol.

Un fuerte abrazo

Coaching emocional y niña interior

Nadie vendrá a rescatarte… un día te das cuenta de que todo depende de ti.

Sentirse víctima de situaciones/ personas, empezar a ser consciente de ello y vislumbrar la posibilidad de que pueda ser de otra manera son pasos para empezar a cambiar

No desfallezcas.

Tu niña interior lleva tiempo cansada, abrumada por las responsabilidades, la monotonía, el estrés… se siente sola y desatendida.

Esto crea malestar interior.

A veces te ves como de espectadora, observadora.

Ves la vida pasar, no la sientes.

Deja de ser una autómata, dejar de vivir esperando. Deja de huir…

…pero, sobre todo, no te sientas culpable ni menos que las demás si aún no eres capaz de hacerlo. No es fácil a veces.

Quizás necesites huir un poco más y… no pasa nada.

Quizás necesitas dejarte caer y está bien. Busca un buen apoyo, que te acompañe a hacer este camino con consciencia y desde la ilusión y la esperanza.

Quizás ya eres consciente de la situación. Quizás incluso te crea frustración.

Créeme que te entiendo. Yo también estuve ahí.

La buena noticia es que, como ya presientes, realmente se puede vivir la vida de otra manera, sin posponer, sin estar en la queja, sintiéndote plena y satisfecha con la vida.

Llega un momento que empiezas a actuar, a tomar las riendas de tu vida, a responsabilizarte de ti, a dejar de buscar afuera, a dejar de culpar a los demás,…

El caparazón se va abriendo poco a poco. Cuidado abrirlo de golpe, te ha protegido durante mucho tiempo.

Ten paciencia, respeta tus ritmos, escúchate, conecta contigo y con los demás.

Siente que no estás sola, que hay muchos caminando en esta dirección…

Contractura de hombro, contractura de cuello, ardor de estómago…

¿Contracturas musculares, dolor de cuello o de garganta, ardor de estómago, problemas intestinales,…?

¡Sal de la cabeza, escucha al cuerpo y al corazón!

¿Estás continuamente con el runrún mental? ¿Dónde está el botón de parar?

¿Sabes que tu cuerpo te habla? Somatizas, es decir, hay una serie de temas emocionales que no miras, que te crean angustia y ansiedad, y aparece el dolor físico.

Tu cuerpo te grita para que le escuches, para que te escuches… a veces, incluso, te puede dejar postrada en una cama.

¿Qué piensas sobre ello? ¿Crees en la somatización? ¿Eras consciente de ello? ¿Idenficas algo ahora?

A mí me pasaba mucho de joven. Tenía constantes dolores de garganta, todas las -itis posibles, hasta que empecé a decir lo que pensaba, a alzar mi voz, a quejarme de lo que no me gustaba, a poner límites…

Práctica para situaciones que te crean malestar y se repiten una y otra vez

¿Una y otra vez te crea malestar una situación cotidiana? ¿Se repite? ¿Con tus hijos, con tu pareja, con tu jefe, con…?

¿Te crea frustración, sensación de no avanzar?

Hay cosas que se nos resisten…

Quizás eres consciente de ello, quizás estás empezando a serlo al leerme ahora.

Queremos cambiarlo, desde nuestra parte analítica, nos preparamos, hacemos cursos de crecimiento personal, hacemos mindfulness, leemos libros de ayuda, hacemos meditaciones guiadas

TODO para solucionarlo.

Cuando se da esta situación nos crea tristeza y ansiedad, nos saca de la famosa zona de confort y puede provocarnos incluso entrar en crisis.

¡Pum, explota y simplemente pierdes el control!

La vida nos habla, nos pone delante cosas no resueltas, nuevos aprendizajes.

La próxima vez que te pase:

Te cuento una práctica que puede ayudarte a sentirte mejor…. Si quieres puedes contarme por privado cómo te fue.

*A realizar en un lugar y momento tranquilo para ti, después de que se haya dado la situación.

  1. Acepta lo sucedido, no analices ni busques solución

2. Conecta con lo que sentiste, cerrando los ojos, poniendo la mano en tu corazón, y recordando el momento: tristeza, rabia, miedo, dolor… Siéntelo y abrázate fuerte, no juzgues nada… déjalo aquí.

3. Después de varios días, coge un lápiz y un papel y escribe lo que pasó y cómo te sentiste, lo que sientes ahora, no analices nada ni busques explicaciones, razones ni soluciones

4. Sé cada vez más consciente de tus emociones, de lo que pasa dentro de ti, eso te ayudará, con el tiempo, a sanar historias y a desbloquear emociones reprimidas

… llegará un día que la situación deje de repetirse o si lo hace, no te afectará de la misma manera

(Si te ha gustado, compártelo)

Podría haberlo hecho mejor…

¿Quién no ha echado la vista atrás alguna vez y se ha sentido mal o culpable por no haber hecho las cosas de otra manera en el pasado con los hijos, la pareja, los padres, los jefes, los compañeros de trabajo, con una misma…?

Lo hacemos lo mejor que podemos en el momento en el que estamos.

La visión y los recursos de ahora tenemos no son los de entonces.

Esta reflexión nos ayuda a ser más comprensivos con nosotras mismas y más empáticas con los demás.

Respetemos nuestros tiempos (¡y los de los otros!), cada etapa en la vida nos trae aprendizajes.

Recordamos lo que realmente ya sabemos en nuestro interior y que ha ido quedando silenciado por temas culturales principalmente, sobre todo si eres mujer, y por hechos que nos han acontecido en la vida y que nos han marcado como personas.

La clave: bajar el nivel de autoexigencia y vivir el momento presente sin lamentarse ni fustigarse.

Dejemos los “¿por qué estuve años sin darme cuenta de que…?, ¿por qué ha tenido que pasar tanto tiempo para que…”, “he desaprovechado un tiempo precioso y no me di cuenta de que…”.

Y de golpe, cuando tomas una nueva consciencia, quieres comerte el mundo, y es normal, invertir tu tiempo en lo que realmente te gusta, cuidarte mejor y mimarte, mejorar la relación de pareja (si tienes), ser aún “mejor” madre (y abuela!)…

Ilusiónate, no te presiones, disfruta del camino y de las personas que te vas encontrando en él, a ti la primera.

¿Qué haces cuando tu ordenador se cuelga?

Hace unos días, de camino al Estudi, percibí un intenso olor a tierra mojada a través de mi mascarilla. Fue solo un instante, el de salir de casa y plantarme en la calle, pero lo suficiente para empezar el día con buen pie. Y no solo eso, sino también para que no pasara a ser otro día entre tantos. Porque ya tenía algo distinto del resto al haberme proporcionado un recuerdo vívido e instantáneo. Sin esfuerzo y de manera automática, si ahora me preguntaran por algo de aquel día, diría «tierra mojada».

Porque…hablemos de olores: ¿cuántas veces un olor agradable nos ha transportado a otro lugar y a otro momento?

Me pregunto si no andamos por ahí dormidos hasta que algo nos saca de nuestro reguero de pensamientos automáticos, que a menudo van acompañados de un «tengo que». A veces algo nos sacude, pero muchas otras seguimos nuestra rutina, día tras día, ajenos a los estímulos de nuestro alrededor. A mí no es que me desagrade la rutina, pero a veces conviene moldearla un poco, ¿no te parece? Con solo alguna variación, añadimos un toque distinto a nuestro calendario semanal y conseguimos no movemos por él como robots. Por ejemplo, párate a pensar: ¿saboreamos el cruasán o lo engullimos mientras hablamos o miramos el móvil? ¿Escuchamos música porque el mero placer de escucharla, o como ruido de fondo? Necesitamos, creo, más pequeños momentos placenteros, y la buena noticia es que están ahí, a la vuelta de la esquina, si sabemos apreciarlos. Porque podemos entrenarnos en mantener una atención más plena, más abierta, si dejamos que los sentidos hagan su trabajo.

En estos días inciertos en los que muchos tenemos la sensación de haber vivido varios meses prácticamente idénticos, intentemos recordar momentos. Buena parte de ellos, sino la mayoría, irán asociados a algún sentido: el sol en la cara, una canción que nos gusta, el sabor de un buen helado, el roce de nuestra mascota. Por eso ahora y desde aquí quiero hacerte una propuesta: durante cinco días mantén tu atención en captar los estímulos a tu alrededor. Sal a buscarlos y almacena a conciencia alguno que te haya gustado especialmente. Eso hará que cada jornada sea distinta de la anterior y te ayudará a relajar la mente, no solo en ese momento sino cuando lo evoques. Da más protagonismo a tus sentidos para crear un mosaico diario más colorido.

Porque… si cuando tu ordenador se queda pensando y se cuelga lo reinicias, ¿por qué no haces lo mismo contigo? Prueba a hacer tu propio inventario veraniego y, si te animas, ¡compártelo aquí!

Para calmar la mente, suelta, suelta, suelta… Propuesta musical y de movimiento

¡Hola!

Después de más de 5 semanas confinados, te cuento la propuesta musical y de movimiento de hoy 23 de abril día de Sant Jordi en Catalunya.

Indicaciones:

  1. Ponte de pie, con los ojos cerrados (no te moverás del sitio a otras partes de la sala mientras hagas el ejercicio)
  2. Reproduce la canción: https://open.spotify.com/track/25ktoN54bAce9CVmZJk4Qe
  3. Ves deslizando con suavidad muy muy lentamente una mano o las dos por diferentes partes del cuerpo, como arrastrando lo que ya no quieres y cuando llegues al final de la extremidad, de la espalda, de la cabeza, de los hombros…haces un movimiento como de soltar, de liberar.
  4. Poco a poco te vas despojando de aquello que te pesa, te carga.
  5. Es importante que no lo hagas desde la rabia y que tampoco pienses en cosas concretas. Es meramente corporal, vivencial.
  6. Cuando deje de sonar la canción, quédate con los ojos cerrados y las manos cruzadas sobre el pecho unos segundos, sintiendo lo que te ha dejado el movimiento.
  7. Poco a poco, abre los ojos, ve a buscar una ventana, toma aire fresco y disfruta y agradece la vida que late dentro de ti y si te apetece, ahora que vas más liger@, vuela con esta canción (https://open.spotify.com/track/5cYA45RVGI6F4f06gtWjsd). Sé que necesitarías más espacio para disfrutarla…búscalo dentro de ti.

¿Cómo te sientes? ¿Te ha gustado?

Ya que no podemos vernos en persona para comentar cómo te ha ido, escríbeme un mensaje (hola@noemicarrera.com) si te apetece y seguimos hablando.

Un fuerte abrazo y hasta prontito,

Noemí

"Todos somos uno"

“La fuerza que nos conduce
es la misma que enciende el sol,
que anima los mares
y hace florecer los cerezos.

La fuerza que nos mueve
es la misma que agita las semillas
con su mensaje inmemorial de vida.

La danza genera el destino
bajo las mismas leyes que vinculan
la flor a la brisa.

Bajo el girasol de armonía,
Todos somos uno.”

Rolando Todo, creador de la Biodanza

manos y corazones

Vivir con tranquilidad interior

A veces nos presionamos con la eterna búsqueda del famoso EQUILIBRIO.

…y es que la vida es una montaña rusa, como ya sabes.

Que no te engañen ni te sientas frustrad@.

En un momento de saturación de terapias y terapeutas, viviendo inmersos en la era de la (des)información, a golpe de ebook de autoayuda, charla motivacional de YouTube, etc. todo esto puede poner en jaque tu bienestar emocional.

Resulta paradójico, ¿no? Me explico.

A veces piensas “algo debo de estar haciendo mal porque parece tan sencillo cuando te lo cuentan, parece que yo soy la única que vuelve a tropezar con la misma piedra y no “s’ensurt”

Con el tiempo, te das cuenta de que hay cosas que te venden como recetas mágicas que simplemente no funcionan a largo plazo.

Decirte cosas positivas al espejo cada mañana está muy bien, pero recuerda que hablas a tu parte consciente.

Según los expertos en la materia, la que domina en nuestras reacciones viscerales del día a día es nuestra parte inconsciente (donde se agolpan todos nuestros miedos, traumas, dolor, rabia,…).

Vayamos dándole luz poquito a poco y acogiendo a esa parte inconsciente.

Vivir con tranquilidad interior podría convertirse en una ardua tarea y cuya búsqueda (de hecho no hay nada que buscar…) podría convertirse en una PESADA LOSA en un mundo a golpe de foto feliz de Instagram.

Resumiendo…

  1. La vida tiene momentos de subida y bajada
  2. Vivamos cada momento estando presentes, sin miedo a sentir emociones que nos puedan desestabilizar porque…
  3. No hay equilibrio verdadero, no hay que encontrar nada…
  4. No tenemos el control
  5. Es posible vivir con bienestar y tranquilidad interior si, entre otras cosas, aceptamos los 4 puntos anteriores.

Una vida con calma interior empieza mirándonos y escuchándonos a nosotr@s mism@s y “sintiendo” lo que nos da y nos resta tranquilidad.

No existen recetas mágicas.

Solo recorrer un camino, que ya sabe sus pasos…

Un abrazo,

Noemí

¿Te vienes?

¿Quieres más información sobre algún evento o confirmar tu asistencia? Escríbeme aquí

¿Cómo conectar mente-corazón con el subconsciente de por medio?

A menudo nos llegan mensajes (este es uno de ellos) sobre la necesidad de conectar con nosotros mismos, de ser conscientes de lo que sentimos, de escucharnos más, de vernos más…

Esta semana nos despertamos con el discurso vibrante de Joaquín Phoenix de los Oscars. Un discurso desde el alma, que despierta conciencias. Suscribo cada palabra.

La transformación social empieza por el cambio de actitud en cada uno de nosotr@s, por cómo nos relacionamos con nosotr@s mism@s, con los demás y con el Medio Ambiente.
Empecemos por nosotros mism@s. Tomemos la responsabilidad implícita a vivir.

Nacemos conectados con nosotr@s mism@s, pero a medida que crecemos, por diferentes motivos, ya sean hechos traumáticos, una educación severa, una cultura que marca, etc. vamos alejándonos de nosotr@s. En cierta manera, vamos “olvidándonos” de lo que somos.
El camino de vuelta a casa es volver a re-encontrarnos con lo que somos, conectar mente y corazón…y también instinto.

Somos mente, corazón e instinto, pero en el mundo actual la mente lleva la voz cantante.

Por otra parte, hay tanto encerrado en el subconsciente y es tan difícil llegar a ello desde la mente, desde el habla.

Dicen que el cuerpo habla más alto que las palabras.

Sin duda se hace necesario mirar atrás, sobre todo a la infancia, y poner palabras para sanar y pasar página a muchas cosas, pero “el cuerpo lleva la cuenta”… es fundamental escucharle. Así podremos ir empezando a conectar mente y corazón…Un camino de coherencia.

Un camino quizás no tan rápido como demanda la sociedad actual, que vive a golpe de clic, y que lo quiere todo “para ya”, pero sí un camino más sólido, que trae consigo cambios que perduran en el tiempo, que nos permiten vivir la vida (y compartirla con los demás) desde otro lugar, con serenidad, felicidad y plenitud.